Niñas como Salma, que recibió un disparo en el cuello y murió en los brazos de su padre mientras huían de la violencia.
Pero también los que han sido quemados vivos en Rafah, los que han muerto de hambre, de sed o porque mientras intentábamos llegar a ellos para administrarles dosis contra la polio han sido bombardeados.
Las historias que podríamos contarte desgarran el alma, pero esconden una realidad ante la que no hay discusión: el ejército israelí está asesinando a una generación entera. Y desde UNRWA estamos haciendo lo imposible para proteger a los supervivientes.
A pesar de las prohibiciones, de la destrucción de nuestras infraestructuras y del asesinato de nuestros compañeros, en UNRWA seguimos curando, alimentando y protegiendo a estos menores. Estamos convencidos de una sola cosa: mientras haya un solo niño que sufra en Gaza, estaremos a su lado. Y tu hoy puedes enviar tu ayuda seleccionando una de las tres opciones: